jueves, 11 de noviembre de 2010

Ntra. Sra. de la Luz / Los Silos




El origen de la Virgen de La Luz está rodeado de un halo de misterio y grandes dosis de leyenda popular. Cuentan algunas crónicas que la imagen fue encontrada por un pescador llamado Simón González de Herrera en 1521, en las costas de Garachico.


Otras afirman que se encontró en Adeje y, al intentar trasladarla a La Orotava, una tempestad obligó a recalar en Garachico. Asimismo, se ha especulado que su origen es portugués y que su destino era Icod de Los Vinos.


Existe una hipótesis que atribuye la talla al escultor portugués Antonio de Sylva. De cualquier forma, la imagen que preside la parroquia en la actualidad es posterior a la de origen. Entre los valores artísticos de la talla actual, destacan algunos detalles que dejan entrever un cierto clasicismo: la idealización del rostro, el perfil rectilíneo de la nariz, los párpados semicaídos.


El manto de la Virgen, bordado en hilo con temas de hojarasca y flores, está fechado entre los siglos XVI y XVII y presenta aberturas para las columnas del baldaquino cuando se saca la imagen en procesión. Muy probablemente se trata de uno de los primeros mantos de la imagen.


La Corona Imperial que ostenta la Virgen de La Luz en las grandes solemnidades, de procedencia mejicana, data del año 1650. Decorada con botones de esmalte de tonalidades verdes y rojas, que contrastan con el delicado calado de la diadema, está considerada como el único ejemplar de sus características existente en Canarias.

Nuestra Señora de la Encarnación / La Victoria de Acentejo


Nuestra Señora del Amparo / Icod de los Vinos




Como cada 5 de agosto, el barrio de El Amparo celebra con fervor las fiestas en honor a su patrona, la Virgen de El Amparo, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Icod de los Vinos.


Este entorno histórico de la Ciudad del Drago durante siglos se ha impregnado en esta época del año del aroma del poleo, elemento esencial y significativo de estas fiestas locales, y se ha llenado del colorido de sus Cestos de Frutas y sus Bollos.


A ritmo de tajaraste, baile tradicional canario de origen guanche, propio de esta zona de la Ciudad del Drago, con características distintivas que lo hacen único en su género, los bailadores se reúnen bajo la Media Naranja, como se denomina el pórtico techado de la Iglesia, típico de la arquitectura religiosa de este municipio.


El Amparo es conocido por sus costumbres, que se han ido transmitiendo de generación en generación, cuidadas y preservadas con recelo y con orgullo. En definitiva, se trata de un símbolo de distinción que durante estos días llenarán las calles de este barrio icodense de alegría y devoción.

Ntra. Sra. de Candelaria / Patrona de Canarias




Como consecuencia de la desaparición de la primera imagen, en el temporal de 1826, hubo que realizar las fiestas de febrero de 1827 sin imagen alguna, utilizándose el óleo existente en el Convento de los Dominicos de Candelaria.


Dado el valor religioso de la Virgen de Candelaria, los frailes encargaron al escultor orotavense
Fernando Estévez (1788-1845), calificado como "el mejor imaginero tinerfeño" una nueva imagen. Sus cualidades artísticas y el reconocimiento del sentir del pueblo hacia la Patrona de Canarias le hicieron concebir una imagen ligeramente distinta, original, perfecta dentro del estílo neoclásico (con formas realistas y barrocas) que, en un primer momento -empezó a hacerla en agosto de 1827-, confundió a los fieles, si bien pronto sería igualmente venerada.

Según
María Jesús Riquelme los rituales y milagros atribuidos a la Virgen de Candelaria desde su aparición en las costas canarias y el tener el título de "Patrona Universal" del archipiélago hicieron pensar a Estévez en la profunda significación esotérica que, sin negar la tradición cristiana de María, tenían las "Vírgenes Negras" desde el medievo, de reconocida fama y milagros. Sin embargo, no siguió rígidamente todas las directrices presentes en éstas, en las que, se cuida especialmente la ejecución del rostro, no tanto la del Hijo, lo que no ocurre en nuestro caso. Tampoco coincide la altura, que en las medievales es de 70 cm. más 30 cm. de peana y la nuestra excede en 90 cm. más del total.

Sí sigue el estilo en los ropajes, con predominio constante de azules, blancos y dorados; además se han encontrado imágenes medievales que también presentan telas encoladas pintadas.
La negrura del rostro puede tener un valor simbólico de gran profundidad; para el peregrino puede significar duda y pecado. En la
alquimia medieval el negro está considerado como la propia naturaleza femenina. Su forma, trazo de la nariz y los ojos almendrados son una característica oriental propia de estas imágenes, hecho que también se da en la obra de Estévez.
La actual imagen fue restaurada en
1972 por el escultor orotavense Ezequiel de León. Su trabajo consistió en hacer un cuerpo pleto de brazos fijos -en los que insertó las manos de Estévez- tallado en madera de cedro y adaptando la cabeza de la Virgen convenientemente encolada a éste; también policromó e historió la túnica con los típicos letreros que tenía la imagen desaparecida. Asimismo, realizó un impresionante trabajo de restauración (carcoma, brazos totalmente desarmados, etc).


La belleza y perfección en los rasgos de la Virgen actual de 1,60cm., así como en su Hijo, han sido ampliamente comentadas. Así, el Dr.
Hernández Perera, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid dijo que "Entre las Vírgenes obras de Estévez, bastaría únicamente la de Candelaria para inmortalizar a su autor".

Curiosidades iconográficas de la imagen actual:


Por norma general, en las imágenes de la
Virgen María con el Niño Jesús recostado en los brazos, el Niño suele ir en el brazo izquierdo, por una razón elemental de sentido maternal (la madre lleva al hijo en la mano izquierda para darle de comer y cuidarlo con la mano derecha). La imagen de la Candelaria tiene, por el contrario, al niño recostado en el brazo derecho.

Además, el Niño Jesús tiene asido entre sus manos un pajarito. Sin duda es símbolo de las tórtolas o pichones que la madre estaba obligada a entregar, según la
Ley de Moisés, cuando iba a presentar a su hijo en el templo.

Por otra parte, talladas en los ropajes de la Virgen de Candelaria original existían unas extrañas letras cuyo significado aún se desconoce. La actual talla de la Virgen de Candelaria también lleva impresas estas letras. Éstas eran:


En la pretina del cuello:


ETIEPESEPMERI


la manga izquierda:


LPVRINENIPEPNEIFANT


En la parte inferior de la túnica:


EAFM IPNINI FMEAREI


En el cinturón:


NARMPRLMOTARE


En el manto, en el brazo derecho:


OLM INRANFR TAEBNPEM REVEN NVINAPIMLIFINIPI NIPIAN


En la orla de la mano izquierda:


EVPMIRNA ENVPMTI EPNMPIR VRVIVINRN APVI MERI PIVNIAN NTRHN


En la parte trasera, en la cola:


NBIMEI ANNEIPERFMIVIFVE

Nuestra Señora del Carmen / Pto. de la Cruz


La antigua imagen del Carmen fue retirada del culto y sustituida por la bella talla del escultor portuense Ángel Acosta Martín, que la donó a su pueblo el 19 de Mayo de 1954 y que se venera en la parroquia matriz de Nuestra Señora la Peña de Francia.
En esta histórica fecha, la Excelsa Patrona fue bendecida y llevada en procesión hasta el muelle pesquero y será recordada por todos los portuenses como la más emocionante demostración de un gesto de generosidad y patriotismo de su autor, Ángel Acosta, que la ciudad tendrá siempre entre sus recuerdos.

Ntra. Sra. del Carmen / La Orotava


La imagen es una talla de candelero realizada en madera policromada en el primer tercio del siglo XIX, realizada a tamaño natural.


Fue Nicolás Perdigón Oramas, un escultor orotavense de principios del siglo XX, quién la relacionó con el arte de Luján, retocándola en varias ocasiones y escribiendo notas en su armazón interno. Desde entonces se ha defendido con certeza su autoría, aunque no concuerda la posible realización de la obra durante la primera estancia del escultor grancanario en Tenerife ni se ha podido confirmar el encargo.


Sin embargo, como han observado diversos investigadores, la pieza presenta grandes diferencias con otras creaciones de Luján. La imagen presenta grandes rasgos neoclacisistas, por este motivo se ha atribuido recientemente al escultor Fernando Estévez, puesto que existe una mayor afinidad entre ella y el escultor tinerfeño, pudiendo plantear su antecedente en la imagen genovesa de Nuestra Señora del Carmen que se venera en el municipio de Los Realejos.


Cabe destacar su notable parecido con diversas obras del autor, entre ellas la talla de Ntra. Sra. de Candelaria de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción de La Orotava, restaurada recientemente, o la imagen de Nuestra Señora de los Remedios de Los Realejos.

Ntra. Sra. de Los Remedios / Los Realejos


La talla, llegada a la parroquia en 1817 con el fin de sustituir la imagen anterior, denota claramente la impronta del escultor orotavense Fernando Estévez.

La imagen presenta un evidente parecido a otras obras del escultor, además que en la fecha que se realizó era el escultor más sobresaliente de Canarias, sin embargo, no se han encontrado todavía los documentos del encargo que confirmen su autoría.

Se sabe que Estévez realizó el mismo año una imagen de Nuestra Señora de Los Dolores para acompañar al Jesús Nazareno del Convento franciscano de Santa Lucía. La Virgen presenta un ligero movimiento de cabeza, siendo lo que más destaca de la imagen la gran belleza y expresividad de sus ojos, además de el esbelto cuello que presenta.

Si bien, el niño no pertenece al mismo escultor, pudiendo ser de la imagen anterior. Su arcaísmo contrasta con la imagen dulce de María, un rostro lleno de serenidad, de estilo clásico pero con ciertos tintes románticos.