
La talla, llegada a la parroquia en 1817 con el fin de sustituir la imagen anterior, denota claramente la impronta del escultor orotavense Fernando Estévez.
La imagen presenta un evidente parecido a otras obras del escultor, además que en la fecha que se realizó era el escultor más sobresaliente de Canarias, sin embargo, no se han encontrado todavía los documentos del encargo que confirmen su autoría.
Se sabe que Estévez realizó el mismo año una imagen de Nuestra Señora de Los Dolores para acompañar al Jesús Nazareno del Convento franciscano de Santa Lucía. La Virgen presenta un ligero movimiento de cabeza, siendo lo que más destaca de la imagen la gran belleza y expresividad de sus ojos, además de el esbelto cuello que presenta.
Si bien, el niño no pertenece al mismo escultor, pudiendo ser de la imagen anterior. Su arcaísmo contrasta con la imagen dulce de María, un rostro lleno de serenidad, de estilo clásico pero con ciertos tintes románticos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario